"Sí, es un mal comienzo" para la presidencia semestral de la UE que está prevista hasta finales de junio. "Hubiéramos querido empezar de otra manera", reconoció el primer ministro húngaro, Viktor Orban, durante un encuentro con periodistas en Budapest.
"Adoptamos una ley que nos parece estar perfectamente en orden, y el mundo entero la critica", dijo.
Desde que en diciembre se adoptó una legislación que reglamenta el funcionamiento de los medios en Hungría, calificada de liberticida por sus oponentes, el país enfrenta una ola de críticas en Europa, lo que ha transformado en pesadilla el inicio de su presidencia de la UE.
Sin embargo, el conservador Orban, quien volvió al poder en abril con una mayoría de dos tercios en el Parlamento, se mostró firme el jueves, víspera de la ceremonia en que la Comisión Europea marca el comienzo efectivo de la presidencia húngara de la UE.
"Ni Francia ni Alemania tienen derecho" a juzgar la conformidad de una ley nacional con respecto a las de la UE, sino que esto incumbe a la Comisión Europea, opinó Orban, respondiendo así a los llamados de París y Berlín para modificar su texto.
"Naturalmente, Hungría aceptará todo procedimiento que la Unión Europea inicie", agregó.
"Sin embargo, el fundamento más importante de la UE es la no discriminación", dijo Orban, quien estima que la legislación húngara sobre los medios es similar a la de la mayoría de los otros países europeos, en lo que a la prensa respecta.
"No me puedo ni imaginar que se diga que hay que cambiar tal o cual aspecto de la ley húngara, mientras que las leyes sobre los medios de otros países, la francesa, alemana u holandesa, permanecen intactas cuando tienen cosas comparables" a las de la húngara, denunció Orban.
El primer ministro calificó las reacciones de París y Berlín de "prematuras" e "inútiles".
Orban se mostró especialmente hostil a Francia, que el 4 de enero había denunciado una "alteración profunda de la libertad de prensa" en Hungría.
Esto llevó a que el jefe de Gobierno húngaro pidiera que se regrese "a la realidad" y a las declaraciones "racionales".
"No me acuerdo que Hungría haya criticado la ley francesa sobre los medios", dijo Orban, quien precisó que su país no dispone de una ley que permita al gobierno nombrar al presidente de la cadena de televisión pública. "Y nunca he dicho que se trate de una ley antidemocrática", subrayó.
La ley húngara que entró en vigor el 1 de enero prevé multas de hasta 730.000 euros para las cadenas de radio y televisión en caso de "atentar contra el interés público, el orden público y la moral", así como por dar "información parcial".
Por su parte, Bruselas, sede de la Comisión Europea, expresó "dudas" sobre el texto, especialmente sobre la independencia de la autoridad que rige los medios, que está integralmente compuesta por miembros del Fidesz, el partido de Orban.
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