Esta Navidad, los niños de Ciudad Juárez cuentan un chiste ácido que dice que hasta Santa Claus teme hacer una parada en la urbe más golpeada por la violencia del narcotráfico en México porque los cárteles lo extorsionarían para que pudiera entregar sus juguetes.
Así que este año su trabajo lo completaron los bomberos, que repartieron juguetes entre los niños pobres en la víspera de Navidad.
Los bomberos están tratando de llevar un poco de ánimo festivo a la atribulada ciudad que comparte frontera con el Paso, Texas, y en la que más de 3.000 personas han muerto este año por la violencia del narcotráfico.
Cientos de familias, enfundadas en mantas, gorros y guantes para protegerse del frío, hicieron cola desde la noche del jueves en la plaza central en espera de los juguetes, que fueron repartidos el viernes.
Los bomberos, algunos de ellos con chaquetas rojas y gorros de Papa Noel, repartieron los juguetes donados para esta entrega anual, pero en esta ocasión destruyeron las pistolas de plástico que recibieron, para no promover juegos violentos.
Los cientos de pequeñas pandillas que operan en la ciudad a menudo echan mano de niños y adolescentes pobres para que les sirvan de vigías o inclusive de sicarios.
"Toda la ciudad está muy triste. Antes no era así, no había tanta violencia ni tanta corrupción", dijo Beatriz de la Cruz, de 57 años, mientras esperaba en la fila con la esperanza de que los bomberos le dieran una bicicleta para sus nietas.
Los bomberos entregaron 500 bicicletas y 13.000 paquetes con juguetes entre unos 7,000 niños este año.
El caos en Ciudad Juárez, punto que se disputan varios cárteles para controlar el trasiego de drogas hacia Estados Unidos, representa un desafío para la campaña contra el narcotráfico lanzada por el presidente Felipe Calderón a finales de 2006, cuando asumió el cargo.
Muchas empresas han abandonado la ciudad, que en otro tiempo fue un centro floreciente para la industria manufacturera.
"Mi hija no tiene trabajo, mi esposo es pensionado. Siempre tratábamos de comprarles regalos, pero ahora no podemos", dijo De la Cruz.
Los niños de la ciudad a menudo quedan expuestos a la violencia en la ciudad. Muchos quedan huérfanos o traumatizados por ver los cruentos tiroteos en las calles.
Sus padres son secuestrados o extorsionados, para permitirles mantener sus negocios abiertos.
El chiste dice que si Papa Noel hiciera parada en Ciudad Juárez tendría que pagar una tarifa para poder repartir juguetes.
"Antes salíamos de noche pero ahora ya no, ya tiene uno miedo que les vaya a pasar algo a los niños", dijo Rosa Tapia, ama de casa de 26 años, quien llegó desde las 5 de la mañana con su hijo y cinco sobrinos para esperar los regalos.
Con la corrupción policial extendida por todo el país, Tapia y otros padres de familia dijeron que los bomberos son vistos como una de los pocos organismos fiables que quedan.
http://es.noticias.yahoo.com/10/20101225/tts-oestp-delito-mexico-ca02f96.html
Así que este año su trabajo lo completaron los bomberos, que repartieron juguetes entre los niños pobres en la víspera de Navidad.
Los bomberos están tratando de llevar un poco de ánimo festivo a la atribulada ciudad que comparte frontera con el Paso, Texas, y en la que más de 3.000 personas han muerto este año por la violencia del narcotráfico.
Cientos de familias, enfundadas en mantas, gorros y guantes para protegerse del frío, hicieron cola desde la noche del jueves en la plaza central en espera de los juguetes, que fueron repartidos el viernes.
Los bomberos, algunos de ellos con chaquetas rojas y gorros de Papa Noel, repartieron los juguetes donados para esta entrega anual, pero en esta ocasión destruyeron las pistolas de plástico que recibieron, para no promover juegos violentos.
Los cientos de pequeñas pandillas que operan en la ciudad a menudo echan mano de niños y adolescentes pobres para que les sirvan de vigías o inclusive de sicarios.
"Toda la ciudad está muy triste. Antes no era así, no había tanta violencia ni tanta corrupción", dijo Beatriz de la Cruz, de 57 años, mientras esperaba en la fila con la esperanza de que los bomberos le dieran una bicicleta para sus nietas.
Los bomberos entregaron 500 bicicletas y 13.000 paquetes con juguetes entre unos 7,000 niños este año.
El caos en Ciudad Juárez, punto que se disputan varios cárteles para controlar el trasiego de drogas hacia Estados Unidos, representa un desafío para la campaña contra el narcotráfico lanzada por el presidente Felipe Calderón a finales de 2006, cuando asumió el cargo.
Muchas empresas han abandonado la ciudad, que en otro tiempo fue un centro floreciente para la industria manufacturera.
"Mi hija no tiene trabajo, mi esposo es pensionado. Siempre tratábamos de comprarles regalos, pero ahora no podemos", dijo De la Cruz.
Los niños de la ciudad a menudo quedan expuestos a la violencia en la ciudad. Muchos quedan huérfanos o traumatizados por ver los cruentos tiroteos en las calles.
Sus padres son secuestrados o extorsionados, para permitirles mantener sus negocios abiertos.
El chiste dice que si Papa Noel hiciera parada en Ciudad Juárez tendría que pagar una tarifa para poder repartir juguetes.
"Antes salíamos de noche pero ahora ya no, ya tiene uno miedo que les vaya a pasar algo a los niños", dijo Rosa Tapia, ama de casa de 26 años, quien llegó desde las 5 de la mañana con su hijo y cinco sobrinos para esperar los regalos.
Con la corrupción policial extendida por todo el país, Tapia y otros padres de familia dijeron que los bomberos son vistos como una de los pocos organismos fiables que quedan.
http://es.noticias.yahoo.com/10/20101225/tts-oestp-delito-mexico-ca02f96.html
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